miércoles, 18 de noviembre de 2009

Acto de Terciarios en el Normal 7

ACTO CON MOTIVO DEL INICIO DEL JUICIO POR
TERESA ISRAEL
(que se inscribe en la causa por delitos de lesa humanidad en los CCDTyE Atlético, Banco y Olimpo):

DETENIDA-DESAPARECIDA DURANTE LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR- ABOGADA Y EGRESADA DEL SECUNDARIO DEL NORMAL 7


LUNES 30/11

20.15 a 21.15 horas

Planta Baja- Normal 7- Corrientes 4261




Panel:
- Mirta Israel (hermana de Teresa)
- Representantes de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre
- Integrantes del Centro Cultural Teresa Israel- Federación Juvenil Comunista


Organiza:
Centro de Estudiantes del Nivel Terciario del Normal nº 7

domingo, 15 de noviembre de 2009

Actividad en el Normal 7

Ante la apertura de la causa del Centro Clandestino de Detención " El Atlético", donde Teresa estuvo recluída, la Comisión por el Caso Teresa Israel y la Comunidad Educativa del Normal 7 realizaran un acto escolar en homenaje, en el Normal 7, institución de la cual fue estudiante.
En el acto estaran como oradores:

Mirta Israel ( Hermana de Teresa )
Graciela Rosemblum ( Abogada de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre )
Ariel Elger ( Secretario General de la Federación Juvenil Comunista de Capital Federal )
Guido Roncaglia ( Representane del Centro Cultural Teresa Israel )
Alberto Ovejero ( Representante del Centro de Estudiantes Secundarios del Normal 7 )


La actividad ser realizara
el lunes 16 a las 10:30 hs.
en Guardia Vieja 4266

Caso Teresa Israel - Durante los Juicios a las Juntas

CASO Nº 82: ISRAEL, TERESA ALICIA

Está probado que Teresa Alicia Israel fue privada de su libertad el 8 de marzo de 1977 de su domicilio ubicado en la calle Campichuelo 1172, de la Capital Federal, por un grupo armado, dependiente del Ejército Argentino.

Dicha circunstancia surge del testimonio brindado por su madre, la profesora Clara Berestezki de Israel, quien refiere que el día señalado un llamado comando de fuerzas conjuntas irrumpió en su domicilio y luego de efectuar una revisación de sus pertenencias procedió a conducir detenida a su hija, quien era abogada penalista. Lo expuesto encuentra corroboración en la presentación efectuada por el padre de la víctima, Enrique Israel, ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal de Sentencia letra "A" -causa N° 2497- hábeas corpus en favor de su hija, quien se encontraba presente en el momento del hecho.

Obran también como elementos de prueba los testimonios de las personas que afirman haber compartido su cautiverio con la víctima en un centro clandestino de detención, de la Poli-cia Federal.

Durante su detención se hicieron gestiones ante autoridades, en procura de la averiguación de su paradero y libertad.

Ello en virtud de los dichos de su madre Clara Berestezki de Israel quien además aportó al Tribunal las copias de las presentaciones efectuadas ante autoridades civiles, eclesiásticas y militares. Obran además en autos los siguientes recursos de hábeas Corpus: Nº 2497 y 2544, ambos del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal de Sentencia letra "A", Secretaria Nº 1, presentados con fechas 17 de abril de 1977 y 31 de agosto de 1979; Nº 13.149 del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal de Instrucción Nº 17, Secretaría Nº 151, presentado con fecha 8 de mayo de 1977, y Nº l del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Federal Nº 6, Secretaría Nº 16, de fecha 1º de diciembre de 1978.
Está probado que con motivo de una solicitud judicial, la autoridad requerida contestó negativamente.

En los referidos recursos de hábeas Corpus tanto el Ministerio del Interior como el Comando en Jefe del Ejército, la Policía Federal y el Estado Mayor de Ejército, Jefatura 1, informaron que Teresa Alicia Israel no se encontraba detenida.

Hecha esta verificación, corresponde establecer la posible mendacidad de alguno de esos informes.

Como quedó probado, en la detención de Teresa Alicia Israel, intervino personal dependiente del Ejército Argentino.

Si se tiene en cuenta que dicha fuerza respondió a tales requerimientos, durante las Comandancias de los Tenientes Generales Videla y Viola, cabe concluir que ha quedado acreditada la existencia de una respuesta mendaz por parte de la misma.

También está probado que a Teresa Alicia Israel se la mantuvo clandestinamente en cautiverio en un ex depósito de Suministros de la Policía Federal -Club Atlético-, que dependía operacionalmente del Ejército Argentino.

En tal sentido resultan concordantes los testimonios brindados por Miguel Ángel D'Agostino, Ana María Careaga, el licenciado Marcelo Gustavo Daelli, el periodista Fermín Gregorio Alvez, Delia Barrera y Ferrando y el ingeniero Jorge Alberto Alleaga, personas estas que compartieron su cautiverio con la víctima en el referido lugar ubicado en las calles Paseo Colón y Garay, el cual una vez en libertad reconocieron ya que se encontraba en demolición y tenía las celdas a la vista.
No está probado que Teresa Alicia Israel recuperó su libertad. Al respecto no se ha arrimado ningún elemento de convicción.

Está probado que en ocasión de su secuestro le fueron sustraídos efectos personales de su domicilio.

En tal sentido tanto su madre al declarar en la Audiencia y en su presentación efectuada ante el Juzgado de Instrucción Nº 17 -Causa nº 13.149-, como su padre al interponer el recurso de hábeas Corpus nº l del Juzgado Federal Nº 6, resultan contestes en afirmar que el grupo aprehensor procedió a revisar el dormitorio y el estudio jurídico de su hija, llevándose libros y algunas pertenencias, entre ellas su carnet de abogada y su documento de Identidad.

En cuanto al conocimiento que pudieron haber tenido los Brigadieres Generales Omar Rubens Graffigna y Basilio Arturo Lami Dozo, el Teniente General Leopoldo Fortunato Galtieri y el Almirante Jorge Isaac Anaya acerca de la privación de la libertad de que fuera víctima Teresa Alicia Israel y sobre cuya base debían haber formulado la pertinente denuncia, conviene hacer una distinción.

En cuanto a los Comandantes de la Fuerza Aérea y de la Armada Argentina mal puede adjudicárseles conocimiento de estos hechos si se tiene presente que se trató de un procedimiento ajeno a ellos. Respecto del Teniente General Leopoldo Fortunato Galtieri no existe elemento alguno, como no sea el dato puramente objetivo de su comandancia del arma con posterioridad a la detención, que permitan acreditar con fehacencia tal extremo.

Por último, surge de autos, que los hechos que damnificaron a Teresa Alicia Israel fueron desarrollados de acuerdo al proceder descripto en la cuestión de hecho nº 146 y 147.

Para ver mas de la causa: Causa 13/84

Nota editorial: El texto de la sentencia de la Causa nº 13/84, debidamente certificado y validado, fue aportado al procedimiento 19/1997, que se sigue ante la Audiencia Nacional, por la defensa del ex Capitán de Corbeta Adolfo Scilingo para su utilización en el recurso que éste presentara ante el Tribunal Constitucional español en septiembre de 1999.
En el análisis de las pruebas documentales del sumario 19/1997 (Rollo de Sala 139/1997) realizado durante el año 2003, el Equipo Nizkor ha procedido a su íntegra digitalización y su posterior procesamiento para su edición, producción y puesta en servidor durante 2005 y 2006.
La versión publicada online es copia fiel del original de la Causa 13, habiéndose mantenido incluso los errores ortográficos y tipográficos de la sentencia original.
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© Equipo Nizkor, septiembre de 2006

Teresa Israel

TERESA ISRAEL: MILITANCIA Y COMPROMISO

Nació el 2 de abril de 1954 y fue secuestrada de su hogar el 8 de marzo de 1977 y desde entonces permanece desaparecida esta joven abogada comunista.
A treinta y dos años exigimos justicia.

Adherente desde muy joven a los principios humanistas de la solidaridad y el socialismo que había recibido en su casa paterna, Teresa Alicia Israel, comenzó su militancia en la Federación Juvenil Comunista. Esos ideales y el compromiso permanente con la verdadera justicia, aquella que no existe en un régimen sostenido a partir de la explotación del hombre por el hombre, la llevaron a elegir la carrera de Abogacía, para defender al pueblo de sus verdugos, a los oprimidos de las garras de los poderosos. Una vez graduada con excelente promedio en la Facultad de Derecho de la UBA, fue promovida al Partido.
Ya desde su época de estudiante, Teresa chocó con el modelo autoritario y represor de esta sociedad, que pretendería hacerla callar ante las injusticias. En tiempos de la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse, los estudiantes de la carrera de Abogacía reclamaban por mayores cursos de promoción sin examen. Las excusas de la intervención para negarse a acceder al reclamo fueron la ausencia de profesores y presupuesto. Mediante sus organizaciones estudiantiles, los alumnos, con Teresa como una de las principales impulsoras, convocaron a los cursos y docentes. Esto le valió, juntamente con otros dirigentes estudiantiles, sufrir el hostigamiento y la persecución por parte del fascista decano Alberto Rodríguez Varela. En 1973 este hostigamiento se manifestó en una injusta sanción administrativa, que le impidió cursar y rendir durante un año materias de la carrera.
Pero esto no cejó las ansias de cambios y la voluntad de Teresa Israel, que poco tiempo después de cumplida la sanción, se graduaría con excelentes notas. Una vez recibida, se incorporó rápidamente a la Comisión Jurídica de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. En la defensa jurídica de los presos políticos, al igual que muchos de sus compañeros de la Liga, no actuó desde compartimentos estancos; siempre lo hizo teniendo la solidaridad como arma, siempre estuvo dispuesta a defender a todos los presos del campo popular, sin distingos de credos, ideologías o pertenencias partidarias.
A lo largo de toda su acción como abogada, Teresa tuvo que enfrentar ataques, amenazas y provocaciones de parte de las fuerzas represivas. En la madrugada del 8 de marzo de 1977 -el Día Internacional de la Mujer-, una patota de la dictadura nazi fascista de Videla y compañía ingresó al domicilio de la familia Israel en la calle Campichuelo. Quien oficiaba de jefe adujo que existía una denuncia para llevarse a la joven y valiente abogada comunista. El secuestro y desaparición de Teresa Alicia Israel movilizó de inmediato no solo a su familia, sino a militantes del Partido, la Fede y la Liga, que enfrentando al terror imperante realizaron las más diversas gestiones judiciales como la presentación de hábeas corpus, o extrajudiciales como distintos reclamos ante organismos oficiales y la Iglesia, para exigir su inmediata aparición con vida.
La solidaridad del pueblo con la causa se vio reflejada en un petitorio reclamando por su seguridad y libertad, nacido de la iniciativa de familiares de aquellos presos políticos que Teresa había defendido, que prontamente contó con numerosas adhesiones. En los barrios que la vieron crecer, en Almagro y Villa Crespo, también floreció la solidaridad de los vecinos comprometidos, quienes por medio de sus organizaciones dispusieron medidas y actividades para demandar su libertad.
Caída la dictadura, se pudo saber que los represores tuvieron en cautiverio a Teresa en el Centro Clandestino de Detención El Atlético, un edificio ubicado en Cochabamba e Ingeniero Huergo, donde funcionaban almacenes y depósito de la Policía Federal y que operaba al mando del Primer Cuerpo de Ejército. En su prisión, enfrentó la tortura y las aberraciones de sus captores con la dignidad de una militante convencida de que a la barbarie sólo pueden oponerse las ideas, los sueños y las acciones, para la construcción de un mundo distinto, mejor. En el campo de concentración, fue reconocida incluso por familiares de sus defendidos políticos, como es el caso de Ana María Careaga.
Su testimonio, como el de otros sobrevivientes del horror, da cuenta de la inmensa solidaridad y bondad de Teresa Alicia Israel.

Texto sacado de Nuestra Propuesta. org